La serpiente de los días es una instalación de Carlos Amorales comisionada para el patio central del museo construida a partir de replicar cientos de veces la forma de una máscara neutral en aluminio y en cerámica. Con las primeras formó una serpiente mitológica (que funciona a su vez, como un gran instrumento de percusión, un metalófono) que flota sobre un mar de máscaras de cerámica distribuidas en el piso. Esta instalación monumental se inspira en la experiencia colectiva de la pandemia de Coronavirus, asumiendo un largo momento de incertidumbre.