Miguel Ángel Garrido es un pintor formado en el Instituto Allende, cuya práctica gira en torno a la figura humana, la naturaleza muerta y la exploración de lo corporal, lo íntimo y lo perturbador. Desde sus primeras exposiciones individuales —Expansión en látex (2005), Animal en celo (2006) y Vorágine (2008)— su obra ha abordado temas como la anatomía, la violencia, el deseo y la fragilidad humana mediante una pintura de gran fuerza expresiva y dominio técnico. Su trabajo combina una mirada crítica hacia la condición contemporánea con una búsqueda constante de intensidad emocional y simbólica. En series posteriores, como Mientras sigamos vivos y Todos nuestros fantasmas, profundiza en la imagen en movimiento, la memoria y la tensión entre lo visible y lo latente. Su obra ha sido presentada en distintos espacios culturales del país y se distingue por una investigación pictórica sostenida, centrada en la potencia narrativa de la imagen y su capacidad de confrontar al espectador.