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Ángel Zárraga

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Durango, Durango, 1886 - Ciudad de México, México, 1946

Nació en Durango, Durango, en el seno de una familia de clase alta en la época porfiriana. Sus padres lo enviaron a la ciudad de México para que estudiara en la Escuela Nacional Preparatoria; ahí se vinculó con artistas e intelectuales del Ateneo de la Juventud y de la Revista Moderna. Posteriormente, ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes (enba), antigua Academia de San Carlos, donde tuvo como mentores a Santiago Rebull, José María Velasco y Julio Ruelas. Con el apoyo de su familia, en 1904 se instaló en París y se dedicó a revisar el acervo clásico del Museo de Louvre. No concordaba del todo con la educación que se impartía en la Escuela de Bellas Artes de París, por lo que decidió ingresar a la Escuela de Bellas Artes de Bruselas. Tiempo después, se estableció en España, donde su primer maestro fue Joaquín Sorolla, quien lo invitó a participar en una exposición en el Museo del Prado. En 1908, por intercesión del ministro mexicano de Instrucción Pública, Justo Sierra, el presidente Porfirio Díaz le otorgó una subvención de 350 francos para que continuara su formación en Europa. Viajó a Italia y después regresó a Francia para presentar su trabajo en el Salón de Otoño de 1911. De 1917 a 1918 le fue encomendada la decoración escenográfica de la obra Antonio y Cleopatra para el teatro Antoine de París. Ese trabajo puede considerarse como su primer acercamiento a la pintura mural. En 1924 realizó unos frescos para la iglesia de Nuestra Señora de la Salette, en el sureste de París. A partir de entonces, Zárraga desarrolló su producción plástica en diversas ciudades de Francia y, durante la década de 1930, fue considerado el artista extranjero más requerido en ese país. En 1940, al estallar la Segunda Guerra Mun – dial, la estación Radio París realizó una serie de programas dirigida por Zárraga, dedicada a despertar la conciencia antinazi en América Latina. En 1941 regresó a México, pero no se identificaba con el trabajo desarrollado por la Escuela Mexicana de Pintura. Sin embargo, montó su estudio en la ciudad de México, donde se dedicaba a impartir clases, además de elaborar retratos. Por encargo de Mario Pani, en 1942 ejecutó un fresco para un laboratorio farmacéutico y, hacia 1943, se trasladó a la ciudad de Monterrey para pintar un fresco en la catedral de esa localidad. Poco antes de su fallecimiento en 1946, estaba trabajando en cuatro murales para la Biblioteca de México: La voluntad de construir, El triunfo del entendimiento, El cuerpo humano y La imaginación ; lamentablemente sólo concluyó el primero de ellos.

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