Nació en Valencia, España. En 1951, después de la muerte de su padre, viajó a México a la gerencia de un tío suyo exiliado en el país a raíz de la Guerra Civil española. Ingresó a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero a los pocos años decidió dedicarse a la pintura, aunque también incursionó en la gráfica, la cerámica, los esmaltes, los vitrales, los tapices y la joyería. Su estilo figurativo maduró con el devenir de los años tras asimilar la influencia de grandes maestros como Francisco Zurbarán, Claude Monet, Francisco Goya, Édouard Manet, Henri Matisse, Paul Cézanne, Pierre Bonnard y Juan Gris, cuyas obras lo motivaron a retomar su identidad europea. Alcanzó su plenitud pictórica entre 1960 y 1980. Con el tiempo, los formatos de su obra aumentaron progresivamente y fue incorporando elementos matéricos que le proporcionaron mayor fuerza expresiva a su pintura. En 1996, Gandía decidió abandonar la figuración y dio inicio a una nueva búsqueda dentro de la abstracción, dominada por un orden compositivo abstracto-geométrico con una marcada contención del color. Transitó pocos años por esa etapa y pronto regresó a la figuración. Su obra forma parte de importantes colecciones públicas, como las del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y el de Barcelona. Murió en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, donde vivió inmerso en la creación y la pintura hasta el final de sus días. Lozano, Luis-Martín, Memorias en color: paisaje urbano y rural en la pintura mexicana: Colección Kaluz, Horz Asociados, México, 2015, p. 228.