Fue una artista mexicana, conocida por el uso del color y la abstracción sin abandonar la figura humana. Nació en el seno de una familia de artistas, cineastas, diplomáticos e intelectuales, hija del escritor y orador Jesús Urueta; sobrina del historiador y político Justo Sierra; hermana del director de cine Chano Urueta y de Margarita Urueta, autora de obras de teatro y escritora. Su formación artística inició con lecciones privadas a raíz de su temprana pasión por el dibujo, y después ingresó a la Escuela de Pintura al Aire Libre fundada por Alfredo Ramos Martínez en el ex convento de Churubusco. En 1932 es designada por la Secretaría de Educación Pública como maestra de dibujo y trabajos manuales, y en ese contexto educativo entabla amistad con varios artistas prominentes que enriquecen su formación. En 1938 obtiene un puesto de canciller en la embajada mexicana en París y se traslada allí con su pareja, el pintor Gustavo Montoya, posteriormente, al iniciar la Segunda Guerra Mundial, son reubicados al consulado mexicano en Nueva York. Aún cuando este periodo en Europa y Estados Unidos amplía los horizontes artísticos de Urueta, es hasta su regreso a México en 1945 que puede dedicarse plenamente a la creación plástica. A partir de su primera exposición individual en 1950 en el Salón de la Plástica Mexicana, desarrolla una carrera fructífera en las artes visuales que se distingue por la combinación de la figuración con elementos abstractos, sobre todo en la representación de la figura humana, y un manejo no naturalista del color que infunde a sus lienzos con ambientes de intensa emoción, evocando ambientes oníricos. De esta manera, aunque algunas de sus obras abordan temas vinculados con el indigenismo y temas de lucha social asociados con la Escuela Mexicana de Pintura, estos encuentran un contrapeso en el manejo independiente de elementos formales en función de intenciones expresivas. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, Urueta realiza numerosas exposiciones en México y en el extranjero, incluyendo Francia, Israel, Escandinavia, Perú, Honduras, Japón y Estados Unidos. Asimismo, es nombrada ganadora de la Bienal Interamericana de Pintura y la VI Bienal de Sao Paolo, consolidando su reputación como una figura fundamental del arte mexicano moderno.