José Hermenegildo de la Luz Bustos fue un pintor originario de Purísima del Rincón, Guanajuato, que se autodenominaba aficionado, pero cuya obra retratística ha sido altamente valorada por su intensidad expresiva y realismo, al punto de ser comparada por Walter Pach con los retratos funerarios de El Fayum. Aunque se menciona que pudo haber estudiado con un pintor de apellido Herrera, no hay evidencia clara de ello, por lo que se le considera un artista autodidacta con una sólida cultura visual. A los dieciocho años comenzó a pintar con fuerte influencia del retrato colonial, utilizando soportes de madera o tela en formato rectangular. Entre sus primeras obras destacan los retratos del presbítero Vicente Arriaga y de su padre. A partir de 1858, año en que presuntamente retrató a Benito Juárez, inició la producción de exvotos, caracterizados por el detallado tratamiento de los rostros y la precisión individual. Ese mismo año comenzó también su interés por fenómenos naturales como los cometas, tema que documentó visual y textualmente en varias obras. Durante los años sesenta del siglo XIX, su estilo evolucionó hacia un realismo más depurado, incorporando firmas y datos de los modelos al reverso de sus obras. En esa década y la siguiente retrató tanto a individuos como a grupos familiares, y también abordó temas religiosos, como su pintura dedicada a San José y el Niño en 1870. En 1874 incursionó en la naturaleza muerta con un bodegón de frutas, seguido por otro en 1877; ambos cuadros los conservó hasta su muerte, lo que sugiere un apego personal. Aunque combinó su actividad artística con oficios como carpintero, nevero y sacristán, nunca abandonó la pintura. En la década de 1880, continuó con sus retratos y documentó fenómenos astronómicos, como un fenómeno solar en 1886. También creó atuendos y máscaras religiosas, y en 1894 anotó acontecimientos de su comunidad en un calendario ilustrado. Desde 1892 hasta poco antes de su muerte, retrató a numerosos habitantes de su pueblo de distintos oficios y edades, dejando un archivo visual invaluable sobre la vida cotidiana en su entorno. Falleció el 28 de junio de 1907 en su natal Purísima del Rincón, donde también colaboró con la parroquia local en trabajos de restauración y decoración.