02:12:40
CERRADO
AV. HIDALGO 85, CENTRO HISTÓRICO, 06300 CIUDAD DE MÉXICO

Tan Tin Tan. Un mexicano del siglo XXI

COMPARTIR
Fb, X,

1 de agosto de 2023 - 27 de noviembre de 2023
Horario: 10:00 - 18:00 h.

Para muchos fue sólo un cómico disonante, para otros es un ícono nacional y para otres, será un sorprendente hallazgo. Lo cierto es, que quien fuera quizás el actor más taquillero de la época dorada del cine mexicano; Germán Valdés Tin Tan, injustamente eclipsado por la intelectualidad orgánica de la época, el oficialismo y una industria que devino decadente, hoy es tan vigente como nuestra compleja realidad nacional. Tin Tan se inmortalizó así mismo a través de la cultura popular mexicana, acallada por el estridente ánimo de progreso; al apropiarse de sus narrativas, sus personajes, sus infortunios y sus voces. En otras palabras, al reflejar las contradicciones de un México que abandonaba su pasado atisbando el porvenir.

Logrando la fama lo mismo en la radio, que en los escenarios y en el séptimo arte. Germán Valdés Tin Tan encontró virtud en la autonomía de ir a contracorriente. Maravillosamente impúdico Germán Valdés a través de Tin Tan optó por desmantelar con humor; el idílico relato desarrollista de lo que se anunciaba como la modernidad mexicana. Construyendo un meta personaje libre, benevolente que sabía disfrutar de las peripecias de la vida, un pícaro al que sin duda le gustaba serlo y un pobre diablo que se regocijaba de ello y sin martirizarse. Con el rigor de la improvisación en todos sentidos, así se burlaba por un lado del canon, como del oficialismo, de la solemnidad, como de la moralidad de la época, de los clásicos, como de la cinematografía nacional.

Tin Tan es hoy un personaje totalmente atemporal, posmoderno y contemporáneo por que continua encarnando al antihéroe, a ese México que persiste al margen, y por otro lado, ese México que se anticipó a la historia: transcultural, multiétnico y pluricultural. Desde luego, todo gran creador está vinculado siempre a otros creadores, por ello Tin Tan es un personaje multireferencial que nos obliga a revisar globalmente a cómicos, músicos y creadores reflejo del estrepitoso virtuosismo de una era disruptiva y en constante transición. Generoso en su creación, la comicidad en Tin Tan emanaba siempre desde el juego en colectivo, acompañado siempre de una flotilla de comparsas entre los que destacó su profunda amistad con Marcelo Chávez, su carnal.

Multifacético hombre de espíritu universal, es reconocido por sus múltiples talentos en el baile, el canto, la comedia, la música y el lenguaje. El vital genio del goce, se adelantó a su época y encontró en el idioma una herramienta de confección y no un cerco a su imaginación creativa. Con más de un centenar de películas el denominado Pachuco de Oro demostró ser incansable y un personaje que nunca se traicionó a sí mismo. Así, encumbró al Pachuco como máximo retrato de lo diverso y lo antisistémico frente a un mundo homologante.

Hoy, somos Tan Tin Tan que llevamos en el habla culturalmente asimilado al personaje, incluso sin saberlo. En un vaivén que nos lleva del español al slang, del caló mexicano al inglés, de nahuatlismos al albur, Tin Tan podría considerarse como preludio del Meme; el Meme lingüístico de ese “algo imitado”, e instantáneamente memorable.

La Impronta de Germán

En octubre de 1915 Francisco Villa y su poderosa División del Norte atacaban la población de Columbus, Nuevo México, marcando este episodio la primera y única ocasión en que los Estados Unidos son embestidos por un ejército foráneo en su propio territorio. Tan sólo un mes antes de este sui géneris momento histórico en nuestra relaciones con el país vecino, el 19 de septiembre de 1915, nacía en la mismísima capirucha Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés Castillo, en este edificio de arquitectura novohispana del siglo XVIII que después de diversos usos acabó por ser la pintoresca vecindad que vio nacer y crecer al sui géneris carnal Tin Tan.

Germán fue el segundo de nueve hermanos, ocho hombresotes y una infausta mujer. Su abuela paterna era de origen italiano, mientras que su madre, Guadalupe Castillo, fue oriunda de Aguascalientes. Don Rafael Gómez Valdés Angellini, su padre, fue agente aduanal, primero en el puerto de Veracruz y después en la fronteriza Ciudad Juárez.

La agitación de aquella Ciudad Juárez de los pachucos, que se hermanaban con los nacientes movimientos contraculturales de comunidades no anglosajonas residentes en la costa oeste de los Estados Unidos, encajó muy bien con el carácter indómito de Germán, quien interrumpe sus estudios a los 19 años. Sus padres, alarmados, le consiguen trabajo con el empresario Pedro Meneses, propietario de la radiodifusora XEJ, y, sin saberlo ni quererlo, marcan el rumbo de su segundogénito.

En la radiodifusora se desempeña como discotecario, como mandadero y como mozo antes de que, por accidente, alguien lo descubra parodiando a Agustín Lara. Promovido a locutor, el primer personaje radiofónico al que dio vida fue La Chiva, que lo consagró como una voz que encarnaba lo mismo la irreverencia melódica que la inusual habilidad de inventar vocablos o alterar canciones en odas de alegre libertad creativa.

Una de sus destacadas participaciones en la radio fue en El barco de la illusión, primer programa al que un público tumultuoso acudía a presenciar un espectáculo artístico-cómico-musical con orquesta en vivo. Por esas fechas también, en 1943, el empresario Paco Miller, de gira por Chihuahua con su teatro de carpa, tiene un encuentro fortuito con Germán que sería determinante para el artista y marcaría el origen de su leyenda.

Origen disonante y destino melódico

Se puede decir que la etapa temprana de Germán Valdés estuvo permeada por tres grandes influencias: la comicidad emanada de la gestualidad del cine mudo, la sonoridad de la música afrodescendiente, y el pachuquismo heredero del Zoot Suit.

En su presentación en el Mason Opera House de Los Ángeles, durante una gira de la compañía por los Estados Unidos, Germán solicitó a un patiño para que le hiciera la dupla, figura que recayó en Marcelo Chávez, músico y cantante de la compañía. En esa ocasión pidió que lo anunciaran como el Pachuco Topillo Tapas, y así, en plena efervescencia de los disturbios raciales conocidos como Zoot Suit Riots, rodeado de marines y nutrida banda mexicano-americana, la presentación tuvo una gran recepción entre un público simpatizante que se oponía a las redadas policiales y la discriminación racial.

Los ataques a chicanos —y otras minorías—, que se distinguían por usar una vestimenta inusual y provocadora, eran resultado de la animadversión racial. La violencia llegó a tal nivel que incluso un concejal propuso prohibir esa vestimenta en Los Ángeles, alegando que era «antipatriótica», por la cantidad de tela que se empleaba para su confección en tiempos de guerra. Pronto los motines se extenderían a ciudades como San Diego, Filadelfia, Chicago, Detroit…

Paralelamente, la evolución del jazz provocó la aparición de orquestas integradas por muchos músicos y varias secciones instrumentales: las famosas big bands, que ya desde finales de los años veinte, con la aparición del swing, indujeron una revolución melódica y rítmica que puso a bailar al mundo, con músicos de la talla de Duke Ellington, Benny Goodman, Glenn Miller y Count Basie.

Mientras, por este laredo —por estos lares, pues— las primeras grabaciones de canciones mexicanas se editaron en Nueva York, lo que provocó una indudable influencia en nuestra instrumentación. Durante los años veinte proliferaron en México las orquestas tipo jazz band formadas con los mismos músicos que más tarde se especializaron en danzón. Fecunda época de grandes orquestas como las de Leo Acosta, Luis Alcaraz, Juan S. Garrido, los Hermanos Márquez… Ya cercana la década de los cuarenta y con una fuerte presencia de la música cubana, hizo su irrupción en México el extraordinario Dámaso Pérez Prado.

El argonauta del humor

A su regreso de los Estados Unidos, Germán Valdés y Marcelo Chávez le presentarán a Paco Miller, tras bambalinas, la Watatina, canción que ambos compusieran y que se volvería un emblema de su versatilidad. La dupla era delirante. Tras la gira por el Pacífico, en el mismo 43, se presentarán por primera vez con el nombre mucho más melódico de Tin Tan y su carnal Marcelo, en el Teatro Alameda de Guadalajara. Durante esta gira nace la leyenda de Tin Tan, quien adopta definitivamente el nombre que a la postre sería recibido con gran entusiasmo por el público asistente al Teatro Esperanza Iris de la Ciudad de México.

La llegada de Tin Tan a la Ciudad de México se vio coronada de un rotundo éxito; fue sin duda la estación que marcó el gran salto en su prolífica carrera. En menos de un mes la XEW, el Teatro Follies Bergere y el centro nocturno El Patio lo contrataron, anunciándolo como “el nuevo as del teatro cómico, que no es igual ni se parece a otros”. Su presencia robó rápidamente el cartel incluso a cómicos consagrados. Germán Valdés Tin Tan entraba a los escenarios por la puerta grande.

A más de un siglo de distancia, Tin Tan debe su iconicidad y atemporalidad probablemente a su desparpajo y a la manera en que se consagró como un rebelde, con una peculiar manera de imponerse en la industria del cine, fincando un léxico imperecedero y anteponiéndose a los cánones de la época. Como bien decía Monsiváis; Tin Tan “tenía una saludable falta de prejuicios”. Cómico, actor, actor de doblaje, mimo, músico, cantante, poeta, bailarín, crítico, neorromántico, seductor, pachuco, pacheco, rey del barrio y, para algunos, el primer performancero.

Su incursión por la radio como locutor e imitador lo dotó de una sofisticada creatividad vocal. Como cantante poseía una peculiar voz, con un manejo de rangos vocales diversos cuyo sostén de los vibratos y glissandos era impecable, casi tirando a operística. Versátil, incursionó en diversos géneros, lo mismo el corrido que el cha cha chá, la balada, el bolero, la cumbia, la zarzuela y el swing. Por otro lado, una de sus grandes cualidades era su agilidad mental para improvisar, no sólo su ingeniosa fusión lingüística, sino con el baile, la música, el canto y la actuación. Por algo manejaba con maestría el scat.

Un humor disruptivo

Es la etapa inicial de Germán Valdés donde se gesta su carácter disruptivo, el personaje de Pachuco es la mejor vía para mantenerse en el tiempo frente al pensamiento conservador. En ese sentido Tin Tan quizá sea el artista que más influyó en la psique colectiva, al grado de modificar el lenguaje popular, creando vocables que con el tiempo se popularizaron en todos los estratos sociales. De espíritu libre y hedonista privilegió siempre la imaginación altamente subersiva, se burlaba del canon y de si mismo, adoptando sin reparo la figura del antihéroe.

Debido al uso de su spanglish y su imaginario repleto de juegos de lenguaje, a Tin Tan lo denunciaran los principales personajes de la alta cultura de su tiempo; José Vasconcelos fue uno de sus más duros detractores, Salvador Novo e incluso la periodista Paula Brook muy amiga de Mario Moreno «Cantinflas”. Mancillozos intentarán sin éxito ponerle un cerco a su actitud pionera. Por esta razón productores y guinistas irán poco a poco diluyendo al Pachuco, transicionando a un personaje más urbano sin lograr suprimir su vitalidad,

slang, ni el estilacho. Se mofó del cine nacional y habló entre chistes de la pobreza en el mundo, aludió a la corrupción gubernamental del periodo alemanista, nadie más podría haberlo hecho. Su talento logró trascender fronteras, a tal punto que es estudiado en las escuelas de cine mundial volviéndose un personaje contracultural, fue un transgresor de la pantalla siendo el primero en romper la cuarta pared, saliendose constantemente del libreto.

Antisolemne y camaleónico, Tin Tan entendió la relevancia de modelar personajes populares que hablaban de una otra identidad, no la oficial, ni la nacionalista. Sino la compleja, del mestizaje y el sincretismo cultural. Con el tiempo incluso la crítica más docta reconocío las profundas aportaciones culturales de su legado artístico. Su humor desnudo los contrastes de la urbe, de la desigualdad, de la pobreza, las clases sociales y la moralidad de un país contradictorio que se tropieza estrepitosamente tras el ideal de modernidad frente a su herencia colonial e indígena.

TIN TAN y su flota

Sería injusto no mencionar que la maduración artística de Tin Tan se da en buena medida, a partir de una serie de encuentros fortuitos. Entre ellos su asociación con el director de cine Gilberto Martínez Solares, con quien realiza la mayor parte de sus trabajos fílmicos más memorables. O la visión de Paco Miller, fotógrafos, músicos y productores que lo rodearon. A ello, habría que sumarle particularmente su espíritu siempre fiel para trabajar desde lo grupal. Su idea era construir una comicidad en colectivo, dar juego, en contraste con Cantinflas, quien era individualista y construía una comedia unipersonal.

En ese sentido, como si nunca hubiera olvidado sus principios en el teatro, a Tin Tan le gustaba trabajar en equipo, con una familia de actores. El más importante, sin duda, su entrañable carnal Marcelo quién se volvería el fiel escudero que habría de acompañarlo en escena el resto de su vida. Marcelo Chávez Herrera oriundo de Tampico el Alto, Veracruz, combinó sus habilidades musicales con su peculiar sentido del humor trabajando en teatros callejeros y más tarde en carpas. Cuando Marcelo conoce a Germán de inmediato producen una conexión artística espectacular que los haría generar momentos memorables en la cinematografía nacional. Marcelo falleció un 14 de febrero de 1970 a causa de un accidente cerebro vascular. El deceso de su compañero de mil batallas significó un muy duro golpe para Tin Tan. “Que me perdonen mis carnales, pero Marcelo era mi mero carnal del alma, (su pérdida) es como si me hubieran arrancado un brazo, o una pierna”.

A esta familia en escena se unirían también sus hermanos Ramón y Manuel El Loco Valdés que llegaría al rodaje de Calabacitas tiernas para quedarse en casi todas sus películas. En el aclamado El rey del barrio se sumarían José René Ruiz Martínez Tun Tun, y la cubana canadiense Fanny Kauffman Vitola. Alguien que resultaría fundamental es sin duda Juan García Garza El Peralvillo actor y guionista que escribiría junto a Martínez Solares los mejores guiones protagonizados por Tin Tan. Mencionar a todas las actrices y bailarinas que rodearon los espléndidos elencos de Tin Tan sería casi interminable; Amalia Aguilar, Nelly Montiel, Rosita Quintana, Yolanda Montes Tongolele entre un largo etc. Por último, nombraremos al carismático villano, el argentino de origen leton Wolf Ruvinski, actor y luchador profesional.

El barco de las ilusiones

Al ocaso de Tin Tan en el cine, le antecede el ocaso del cine de oro mexicano en la década de los 50´s, que con el término de la guerra europea padeció el impacto de la reorganización de las industrias cinematográficas extranjeras, en partitular la hollywoodense. Paralelo a ello, se daba la masificación de la llegada de la industria Televisiva durante el sexenio alemanista, que cautivó a muchos cómicos, artistas y técnicos cinematográficos, que se pasaron al mundo de la televisión comercial.

El gobierno de Miguel Alemán Valdés fue conocido como el inicio del “milagro mexicano”. Se caracterizó por la modernización del país, pero también por el surgimiento del autoritarismo presidencial y la naciente corrupción gubernamental. Para 1957 Miguel Aleman ordena en astilleros de Nueva Orleáns la construcción de un yate presidencial, el mismísimo “Sotavento” para no quedarse atrás de sus pares americanos. El oneroso navío causó polémica, pero ya se identificaba a la República Mexicana con el cuerno de la abundancia. La abundancia para unos cuántos y el cuerno para el resto de los mexicanos, decía el cómico Palillo.

El yate presidencial Sotavento será símbolo de poder y abundancia de la emergente aristocracia, que hará de Acapulco su Cote d’azur, una etapa dorada para la Bahía donde confluían: políticos, estrellas de cine, mandatarios extranjeros y personajes del jet set internacional. Aficionado a la navegación y apasionado del mar Tin Tan fue una de las figuras más allegadas al Puerto de Acapulco y para no quedarse atrás, fue también propietario de los yates Tintavento I, II y III, cuyo nombre aludía con cierta jiribilla al yate presidencial.

A finales de la década de los 60´s Tin Tan regresaría al lugar donde se sintió más cómodo, al doblaje y a las presentaciones de teatro de revista, el declive del cine no mermó jamás su espíritu indómito. La última participación de Tin Tan en el cine fue en para el rodaje de Noche de muerte (1972) película estelarizada por Blue Demon y dirigida por René Cardona. De esta forma el cineasta que lo vería nacer con aquella participación legendaria de pachuco en Hotel de verano, también lo despedía. A los 57 años de edad un 29 de junio de 1973 fallecía en la Ciudad de México el artista que revolucionaría el cine, a consecuencia del cáncer de páncreas y de la cirrosis que padecía.

Ir arriba